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Viaje a Ámsterdam

  • Foto del escritor: María Paz Ibarra
    María Paz Ibarra
  • 26 oct 2022
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 12 dic 2022

Siempre supe que quería ir a Ámsterdam, pero no sabía en qué momento, hasta que mi amigo Michael (uno de los chilenos) me envió el medio testamento con todo el plan para viajar.

En un abrir y cerrar de ojos ya tenía el pasaje y la emoción crecía cada día. El día del viaje nos reunimos en el aeropuerto de Santander (ya que de ahí salen los vuelos más baratos), íbamos siete chilenos y dos mexicanas.

Nuevamente estuve en el aeropuerto de Londres, el mismo que me dejó barada la vez pasada, pero esta vez era solo una escala. Al aterrizar en Ámsterdam solo queríamos llegar al hostal para descansar um poco, pero camino a él, nos asombramos por lo hermosa que era la ciudad y a penas llegamos, dejamos las maletas y partimos la aventura.

Siempre he sido buena para sacarme fotos y creo que ese día cada cinco minutos paraba para sacarme fotos, porque de verdad era todo muy lindo.

El día paso muy rápido y no se imaginan lo emocionada que estaba. Lo mejor? Aún nos quedaba por conocer. Al llegar la noche nos abrigamos y nos fuimos al barrio rojo. Siempre había escuchado de él, pero vivir la experiencia es algo completamente distinto. Me di cuenta que por más mente abierta que me considere, siempre tendré esa mentalidad conservadora de Chile, no me molestaba ver lo que vi, tampoco me incomodaba, pero si me llamaba mucho la atención y me sorprendía aún más la naturalidad de toda la gente que estaba ahí.

Sin duda lo recomiendo, creo que es una gran oportunidad para salir de nuestra zona de confort, ampliar nuestra mente y sobretodo dejar ciertos taboos que aunque no creamos tenemos.

Al siguiente día recorrimos los canales más conocidos y fuimos a una exposición en la Frabique des Lumières (como dato: dan descuento con carnet de estudiante). La verdad no tengo palabras para describir lo tranquila y relajada que me sentía al ver tantos colores y formas, acompañado con una dulce y tenue música. Creo que al salir me sentía tan renovada, que no sentía ni un malestar ni sentimientos negativos, lo único que si me vino fue hambre y solo pensé en que muchas personas me dijeron que debía comer patatas fritas porque eran las mejores. Les dejaré una foto abajo de las que comí y les dará envidia:)


 
 
 

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