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Viaje a San Sebastián

  • Foto del escritor: María Paz Ibarra
    María Paz Ibarra
  • 8 dic 2022
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 12 dic 2022

El 22 de diciembre me voy a Madrid y me di cuenta que no había conocido nada de Bilbao y sus alrededores, así que sin pensarlo compré un pasaje para ir a conocer San Sebastián. Sin duda este viaje estuvo lleno de arrepentimientos y les diré por qué:

Al llegar fuimos a desayunar en un café cerca de la catedral y por primer vez probé pan tumaca, estuvo muy bueno y el lugar era muy agradable. Al salir estuvimos caminando por la ciudad y buscando los lugares que no te puedes perder de Donostia.

Caminamos y caminamos y llegamos al Casco Viejo (se parecía mucho al de Bilbao), con calles angostas y grandes edificios, con gente en cada esquina y muchos turistas.

Desde el centro de la ciudad vimos un cristo en un cerro e inexplicablemente mientras caminábamos en círculos nos encontramos con la entrada del cerro y era un mirador! mientras más subíamos más lindo se veía. Como siempre, cada cinco minutos me estaba sacando fotos y desde arriba se veía increíble.

Al bajar ya nos había dado hambre y no queríamos comer en las típicas cadenas de comida, encontramos un local de comida asiática y les juro que estaba demasiado rico, además la atención fue 10/10. Estuvimos ahí un buen rato y luego fuimos a ver las famosas esculturas de viento en el otro extremo de la playa, fue una caminata de 30 min, pero el paisaje fue incomparable. Creo que nunca había visto una playa tan linda, con una arena fina y clara, un mar turquesa y con las olas precisas para disfrutar.

Desde las esculturas de viento se veía una rueda de la fortuna al otro extremo y como ya se estaba oscureciendo, las luces se reflejaban en el agua haciendo todo más tenue.

Jamás me había subido a una rueda tan alta, fue lindo ver todo desde los cielos, iluminado, cálido y con una buena compañía.

Luego nos fuimos en busca del mejor pastel de queso en un local llamado "La Viña", ni se imaginan lo suave y delicioso que estaba.

Camino a Bilbao me fui pensando en lo lindo que había sido el día, en lo mucho que disfruté y también en que me dolían los pies JAJAJA.

Ahora sí, para no dejarlos pensando, sin duda me arrepiento de no haber ido antes, de no haber disfrutado esa playa en los días de calor y de haberme puesto unos botines nuevos (muy duros).

Les dejo algunas de las fotos que me sacaron y saqué:


 
 
 

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